Demodé Ediciones | Aprender a maquetar 1
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Aprender a maquetar 1

A lo mejor eres de los míos. Te ves capaz de escribir un libro. Te ves capaz de pelearte con el texto, de pasar horas puliéndolo y de acabar con un buen borrador en las manos. Incluso te ves saliendo victorioso del proceso de corrección y edición. Te costará más o menos, pero no te da miedo. Sin embargo, al oír la palabra “diseño” te salen una urticaria por todo el cuerpo y quieres esconderte entre las sábanas para no salir jamás.

Te confieso que para mí la cosa era así. Me daba pánico el concepto de la maquetación en sí mismo y me imaginaba que sería totalmente incapaz de hacer algo que tuviese una pinta medio decente. Y es que sé lo que me gusta, pero me cuesta mucho que mis imágenes y mis diseños en general tengan el mismo aspecto que los que veo por ahí. ¿Te pasa a ti también?

Déjame decirte primero que siempre es mejor recurrir a un profesional. Ellos saben, tienen experiencia y conseguirán plasmar todas tus ideas en un documento perfecto. Pero entiendo por qué estás aquí, porque yo también he estado en el mismo sitio. Y es que no siempre tenemos el presupuesto necesario para subcontratar el trabajo. A veces, sencillamente, necesitamos aprender a hacer las cosas nosotros mismos.

Así que te traigo una serie de posts para que hablemos de maquetación, entendamos los conceptos básicos y podamos hacer un apaño con buena pinta para nuestros ebooks. Te aviso que esta semana hablamos de teoría. En la próxima entrega (rollo cliffhanger al final de una serie) discutiremos sobre si debemos maquetar en Word, en Pages, en InDesign o en lo que sea. Empecemos.

LA JERARQUÍA

Te voy a contar lo que a mí me ha hecho cambiar de opinión sobre la maquetación y entenderla, de repente, como algo que está más a mi alcance. Como cuando Neo empieza a ver Matrix como una sucesión de números y símbolos (es que la hemos visto este fin de semana con los niños y el símil me viene al pelo). No pienses en ella como en un proceso de diseño. Piensa en ella como en un proceso de organización.

Esta tontería, este sutil cambio de concepto, me ha ayudado a aprender a maquetar. Y es que, cuando escribimos, aprendemos a organizar el texto muy bien. Lo trabajamos de mil maneras hasta que lo tenemos dividido y ordenado como más nos gusta. Solo nos hace falta ir un paso más allá y entender que esa organización también tiene que tener su representación gráfica.

Es decir, cuando maquetamos lo que hacemos es hacer más visibles las diferencias entre los diferentes tipos de texto. Esa es básicamente la función de la maquetación. ¿No te quedas mucho más tranquilo? Se trata únicamente de dejar claro qué es qué dentro del texto.

Ya sé que te estoy soltando un rollo cuando tú te esperabas un vídeo-tutorial de InDesign, pero, por favor, tómate tu tiempo para repasar lo que te digo y entenderlo, porque, si esto te queda claro, trabajar después con cualquier programa va a resultarte muy sencillo.

Lo más importante para maquetar y para hacerlo bien es entender que no todo el texto es igual. Por mucho que nos empeñemos en pensar que sí. En tu libro habrá títulos, habrá subtítulos, habrá texto resaltado, habrá notas al pie. Habrá un montón de texto repartido y organizado de diferentes maneras. Y es muy importante identificarlo.

Por eso, una vez terminado tu borrador, tendrás que repasarlo y asegurarte de que tienes una jerarquía bien marcada, con capítulos, secciones y subsecciones y con el texto que quieres destacar perfectamente identificado.

EL ESTILO DE TU TEXTO

Todos los programas de edición de texto tienen maneras de señalar este texto. Por ejemplo, en Word, en InDesign, en Pages y hasta en Outlook, puedes seleccionar el texto y marcarlo como “párrafo”, “encabezado”, “subencabezado”, “texto destacado”… Si escoges una de las opciones que vienen por defecto, el programa mismo te cambiará el formato del texto.

¿Por qué es importante utilizar estos estilos de párrafo? Pues porque después puedes decidir tú mismo cómo quieres que sea todo el texto de tu libro con solo un clic. Puedes decirle al programa que quieres que todo el texto marcado como “párrafo” sea en un tipo de letra especial, con un espaciado determinado, con la primera letra del párrafo más grande, con una sangría… O que los “encabezados” sean en un tamaño de letra determinado, centrados, en color lila. Me da igual.

Cualquier cambio que hagas en el estilo se aplicará automáticamente a todo el texto que esté marcado con ese estilo. Es decir, que si abres el estilo “encabezado” y cambias el tipo de letra, todos los encabezados de tu texto cambiarán automáticamente de tipo de letra. Mola, ¿no?

Trabajar con estilos te permite unificar fácilmente el estilo de todo tu texto y no tener que intentar recordar dónde tienes un título o si has estado usando un tipo de letra u otro para el texto destacado. Pero además, te permite partir de unas determinadas opciones por defecto incluidas en el programa y cambiar totalmente el estilo y el aspecto del texto con un solo clic.

EXTRAS

Ya que estamos decidiendo el estilo del texto en general, es un buen momento para pensar en los extras. Sí, sí, en esas cosas que no forman parte del texto en sí mismas, pero que hacen que nuestro ebook tenga un aspecto profesional. Me refiero a los títulos en la parte de arriba de la página o a los números de página, o a los enlaces.

El encabezado y el pie de página son lugares estupendos para recordarle al lector de dónde sale el libro que tiene entre manos, en qué página está y dónde nos puede encontrar.

Puedes usar los dos espacios, el encabezado y el pie, o solo uno de ellos. Yo soy bastante fan del pie, me gusta mucho más poner la información ahí que arriba, pero eso es una cuestión personal. Lo importante es que en algún sitio pongamos toda la información que nos interesa que tenga nuestro público.

¿Qué se suele incluir? Pues normalmente el título del libro y el del capítulo, tu página web (si se puede pulsar, todavía mejor), el número de página e incluso la fecha y la edición. Pero puedes ponerte creativo y utilizar ese espacio para otras cosas. Por ejemplo, podrías usarlo para redirigir a tu lector a una página determinada de tu blog donde hablas de ese tema. O para incluir una frase o una cita. Yo soy muy partidaria de ser un poco original y añadir alguna cosa inesperada.

 

Hoy vamos a dejarlo por aquí. Quiero que pienses bien en tu texto y que marques claramente tu jerarquía. Piensa en las categorías que quieres tener: títulos, subtítulos, títulos de sección, textos destacados… Ve pensando en tipos de letra y colores, que en la próxima entrega lo hablamos. Y como teaser, déjame que te diga que puedes maquetar en el programa que tengas más a mano. No te hace falta dominar InDesign para acabar con un libro profesional y, ojo a lo que voy a decir… bonito.

4 Comments
  • Xènia Roca
    Posted at 07:51h, 24 abril Responder

    Wow qué información más valiosa, muchas gracias por los cosejos

    Un Beso

    • Paula
      Posted at 07:55h, 24 abril Responder

      Eres un amor. Poco a poco vamos a ir llenando el blog de consejos de maquetación y de pequeños trucos para ir entendiendo bien en qué consiste. Un besote!

  • Sonia
    Posted at 09:33h, 24 abril Responder

    No me pienso perder ni un postGracias!

    • Paula
      Posted at 11:04h, 25 abril Responder

      Gracias a ti! Me alegro que te haya gustado 🙂

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