Demodé Ediciones | Qué te puede enseñar David Bowie sobre storytelling
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Qué te puede enseñar David Bowie sobre storytelling

Voy a confesar, primero, que toda la devoción que siento por Bowie se la debo a mi pomelo. Yo siempre he sido muy de rock y muy de punk, pero de los años noventa en adelante. En cambio, él es un enamorado de la música de los setenta (sí, rock sinfónico de tres horas de solo de batería en una canción incluido) y me la ido metiendo a la fuerza en mi dieta musical desde hace muchos años. Así que soy una recién convertida. Pero no por eso menos adicta.

Pero no quiero hablarte de su música, o no únicamente. Porque lo que me parece más interesante para nosotros de todo lo que hizo Bowie es precisamente lo que rodea a la música.

Hace un par de semanas fui a ver la exposición David Bowie is. Y decir que flipé sería poco.

Porque Bowie es el mejor storyteller de la historia de la música.

No se limitaba a cantar canciones: las vivía. Creaba una mitología alrededor de cada disco y extendía las historias que contaba en tres minutos a la vida dentro y fuera del escenario.

Es decir, Bowie conectó con toda una generación y no solo lo hizo con su música, sino también con sus personajes y la vida de estos.

Major Tom, Ziggy Stardust, Aladdin Sane y el duque blanco no fueron solo personajes de una canción. Fueron personajes recurrentes que despertaban interés porque existían más allá de sus canciones. Coincidían con etapas de Bowie, con vestuario y maquillaje, con épocas concretas. Y eso aumentaba su atractivo hasta el infinito.

Cuando hablamos de storytelling o de contar historias (que me da mucha rabia tener que usar palabras en inglés cuando tenemos estupendos equivalentes) hablamos precisamente de eso: de ir más allá en el relato, de conectar con esa parte del cerebro que necesita empatizar y entender y solo puede hacerlo a través de cuentos.

Y creo que es básico aprender de los más grandes, así que te dejo algunas pistas sobre lo que nos enseña Bowie:

El storytelling es global

Es decir, que no se trata únicamente de contar una historia bonita en una página de tu web. Se trata de crear una cultura a tu alrededor y mantenerla en todas las plataformas que uses. Bowie tiene una iconografía para Ziggy y otra muy diferente para el duque blanco. Son épocas y etapas, pero todas tienen unas reglas marcadas que Bowie seguía a rajatabla. Si no, habríamos pensado que era un payaso y no habríamos entendido nada, porque un día habría salido con pelo largo y naranja, maquillaje y ropa acolchada y al día siguiente vestido con traje y con el pelo rubio y corto.

Bowie era coherente. Y mantenía la coherencia de sus historias en todas partes. Sé coherente. Busca que tu relato y tus valores se reflejen en todas partes.

Nos hace empatizar

Creo que esto es lo más importante del storytelling y a veces nos olvidamos porque intentamos seguir alguna receta mágica. La gracia es que me cuentes cosas con las que me pueda seguir identificada aunque no tenga nada que ver contigo.

No creo que el público de Bowie creyera realmente en los extraterrestres, pero el personaje de Ziggy era cercano, despertaba simpatía y la gente podía sentirse identificada a muchos niveles. Además, tenía una lectura metafórica que también llegaba a los adolescentes de los 70. Todos ingredientes básicos para contar una buena historia.

Cuenta tu historia sea cual sea. Seguro que alguien la encontrará irresistible.

Pero no lo intenta

Es decir, que para hacer storytelling no hay que calcular. No hay que contar lo que crees que a la gente le va a encajar. Hay que contar historias auténticas e interesantes, porque esas son las que resuenan y llegan, independientemente de que lo que cuentes le haya pasado a alguien o no.

La gracia y la clave del trabajo de Bowie está ahí. Sus historias eran una forma de expresión. Y eran las que le salían y con las que él se encontraba cómodo.

Seamos sinceros, no creo que el glam fuese algo natural para nadie, pero el público se sintió atraído por eso igualmente. O quizás precisamente por eso, por la novedad, por lo revolucionario de esa estética y esa música. De hecho, es algo que se ha repetido cíclicamente con otros estilos de música y otros grupos.

Así que no pienses en lo que más va a gustar, sino en lo que a ti te resulta más cómodo. ¿Cuál es tu manera de comunicar? Explótala.

No le importa cambiar de historia

Mientras paseaba por la exposición vi un montón de cosas muy diferentes. Trajes enormes, con hombreras, tejidos de colores, faldas, pendientes, trajes militares, trajes chaqueta… Pero todo era muy Bowie.

Bowie, como los grandes pintores, tuvo etapas. Y es que los seres humanos somos complejos. Multidimensionales. Una historia es solo una historia. Crecemos, cambiamos de opinión, evolucionamos, maduramos. Y está bien que eso se note.

Contamos historias para conectar con la gente. Nada conecta tanto como tener una trayectoria. Coherente con nosotros y nuestras ideas, pero trayectoria llena de cambios al fin y al cabo.

Que no te dé miedo crecer y contarlo. Todos cambiamos y eso es bueno. Y es real.

Experimenta y se divierte

Eso se nota. La clave de contar buenas historias es divertirse. Si a ti te gusta tu historia, la vas a transmitir con pasión y vas a conectar con la gente. Por eso es importante no fabricar nada, sino aprovechar lo que ya tenemos y sacar una cultura de ahí.

Prueba cosas, pásatelo bien y cuéntanoslo. Lo que el público quiere es conocerte, sentir que está cerca de ti y hacer suya tu causa.

Lo hacemos complicado, pero es sencillo: storytelling es convertir en historias tus valores y tus vivencias. Contarlas de tal manera que atrapen al que las escucha y lo hagan interesarse por ti.

Bowie es un personaje apasionante porque contaba historias increíbles. Cuentos que abrían mil posibilidades. Historias que siguen vigentes y que nos atrapan. Porque no creo que nadie mole tanto como Ziggy Stardust.

 

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